Quizá el curso no era complejo; quizá tenemos demasiadas obligaciones cotidianas como para comprender cuanto tiempo necesita la elaboración de materiales que luego podremos usar con nuestros alumnos. Lo cierto es que, a pesar de los pesares, es verdad que se aprende saliendo de la zona de confort, obligándonos a hacer cosas nuevas, haciéndonos sentir que somos capaces aunque en ocasiones las energías nos abandonen.
Esto de lo que estoy hablando son mis emociones durante el curso.
Sobre el hecho de la flipped classroom como método, considero que ya antes hacíamos cosas parecidas.Solo un ejemplo, estas películas y documentales que mis alumnos de Bachillerato tuvieron la obligación de ver al tratar el tema de Cervantes, y que luego enriquecí con preguntas, no dentro del vídeo, sino fuera, pero que creo fueron igual de útiles o más.
Quizá el curso pareció complejo porque tareas que ya solíamos hacer de forma intuitiva pero con pleno conocimiento de causa, nos hemos visto obligados a reformularlas académicamente, dándoles consistencia de proyecto, importancia de material didáctico.
Pero sobre todo siempre, siempre, agradezco que se me conceda la oportunidad de aprender, de crecer, de intentar hacerlo mejor.
Y es así como considero el curso de Flipped Classroom: Una gran oportunidad de aprender a mejorar.

